España se ha consolidado como el motor del crecimiento europeo en el primer trimestre de 2026. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado hoy el dato de avance del PIB, que muestra una expansión del 2,8% interanual, claramente por encima de las estimaciones del consenso, que apuntaban a un crecimiento del 2,3%.
Los pilares del crecimiento español
El turismo sigue siendo el gran motor de la economía española. Con más de 18 millones de turistas internacionales en el primer trimestre —un récord histórico—, el sector ha generado unos ingresos de 22.000 millones de euros, un 12% más que en el mismo período de 2025. España ha consolidado su posición como el segundo destino turístico mundial, solo por detrás de Francia.
El consumo privado también ha mostrado una resiliencia notable, creciendo un 2,1% interanual. La moderación de la inflación (IPC en el 2,4% en marzo) y el aumento real de los salarios tras los acuerdos del diálogo social han impulsado el poder adquisitivo de los hogares españoles.
La inversión empresarial, especialmente en sectores como las energías renovables, la inteligencia artificial y la logística, ha crecido un 4,2%, el mejor dato desde 2022. España se ha convertido en uno de los destinos preferidos para la instalación de centros de datos en Europa, gracias a su climatología, su infraestructura eléctrica renovable y sus incentivos fiscales.
España vs. Europa: una divergencia notable
El contraste con el resto de Europa es llamativo. Mientras España crece al 2,8%, Alemania sigue en territorio de estancamiento (0,2% interanual), Francia avanza a un modesto 0,8% y la media de la eurozona se sitúa en el 1,1%. Esta divergencia refleja tanto la mayor exposición de España a sectores de servicios (turismo, tecnología) como la menor dependencia de la industria manufacturera, que está atravesando una profunda transformación tecnológica en toda Europa.
Riesgos y sombras del cuadro macroeconómico
No todo son buenas noticias. El déficit público español sigue siendo uno de los más elevados de la eurozona, en torno al 3,8% del PIB en 2025, y el gobierno deberá presentar un plan de consolidación fiscal creíble para evitar una revisión negativa por parte de la Comisión Europea.
El mercado de la vivienda es otra fuente de preocupación. El precio de la vivienda en las grandes ciudades (Madrid, Barcelona, Valencia, Málaga) ha subido más de un 15% interanual, generando problemas de accesibilidad para los jóvenes y alimentando el debate sobre la regulación del alquiler.
El mercado laboral, pese a la mejora del empleo (tasa de paro en el 10,8%), sigue mostrando una elevada temporalidad y una productividad por hora trabajada claramente inferior a la media europea, lo que limita el potencial de crecimiento sostenible a largo plazo.
Implicaciones para el inversor
Un ciclo económico favorable para España es positivo para las empresas del IBEX 35 con mayor exposición al mercado doméstico: bancos (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell), utilities (Iberdrola, Endesa, Naturgy), inmobiliario (Merlin, Colonial) y consumo (Inditex, Melia Hotels, IAG).
Los inversores extranjeros han aumentado su exposición a la renta variable española en los últimos trimestres, lo que se refleja en el mejor comportamiento relativo del IBEX frente a otros índices europeos en lo que va de año.