La Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido mantener los tipos de interés en el rango del 4,25%-4,50% en su reunión de mayo de 2026, tal y como esperaba el consenso del mercado. Sin embargo, la nota hawkish del comunicado y la rueda de prensa posterior del presidente Jerome Powell han dejado un mensaje claro: el camino hacia tipos más bajos existe, pero será gradual y condicionado a los datos.
Dos bajadas previstas para el segundo semestre
El dot plot actualizado de la Fed —el gráfico que muestra las proyecciones individuales de cada miembro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC)— apunta ahora a dos recortes de 25 puntos básicos cada uno antes de que concluya 2026. Esto situaría los tipos en el rango del 3,75%-4,00% a finales de año, frente al 3,50%-3,75% que proyectaban en la reunión de marzo.
La revisión al alza de las proyecciones de tipos refleja la persistente fortaleza del mercado laboral americano y la resistencia de la inflación subyacente, que sigue por encima del objetivo del 2% del banco central.
Mercado laboral: la clave del puzzle
Powell insistió en que la Fed necesita ver "más progresos" en la desinflación antes de proceder con los recortes. La tasa de desempleo se mantiene en el 4,1%, por debajo del nivel que los economistas consideran de "pleno empleo", lo que sigue generando presiones inflacionarias a través de los salarios.
El índice PCE subyacente —la medida de inflación preferida de la Fed— se situó en el 2,6% interanual en marzo, todavía 60 puntos básicos por encima del objetivo. "No tenemos prisa", fue la frase que más veces repitió Powell durante la comparecencia.
Impacto en los mercados
La reacción inicial de los mercados fue moderadamente positiva. El S&P 500 subió un 0,4% al cierre, mientras que el bono americano a 10 años (Treasury) vio cómo su rendimiento caía levemente hasta el 4,42%. El dólar se debilitó marginalmente frente al euro, con el EUR/USD avanzando hasta 1,0830.
Los futuros de los fondos federales ahora descuentan una primera bajada de tipos en septiembre de 2026, con una segunda en diciembre. Los analistas de Goldman Sachs y JPMorgan coinciden en este escenario base, aunque advierten que un dato de inflación sorprendentemente alto podría retrasar el primer recorte hasta finales de año.
¿Qué significa esto para el inversor español?
Para el inversor con cartera en renta variable americana, la confirmación de bajadas de tipos es generalmente positiva: tipos más bajos reducen el coste de capital de las empresas y hacen más atractivos los activos de riesgo frente a la renta fija. Las acciones de crecimiento (growth), que se descuentan a tasas más altas, son las grandes beneficiadas de un ciclo de bajadas.
En renta fija, los bonos de larga duración son los que más se benefician de caídas en los tipos. Un ETF de bonos del Tesoro americano a largo plazo (como el TLT) podría revalorizarse significativamente si la Fed cumple sus proyecciones.
Para los inversores en activos españoles y europeos, el impacto es indirecto pero relevante: la Fed suele marcar el camino del BCE, que también ha iniciado un ciclo de bajadas de tipos. Esto es positivo para empresas europeas endeudadas y para el sector inmobiliario cotizado (SOCIMIs).