En un entorno de tipos de interés elevados, la deuda pública española ha recuperado protagonismo como alternativa de inversión. Las letras del Tesoro llegaron a ofrecer rentabilidades superiores al 3,5% anual en 2023-2024, algo que no se veía en más de una década. ¿Cómo funciona todo esto?
Los tres instrumentos de deuda pública española
Letras del Tesoro: plazos de 3, 6, 9 y 12 meses. Se emiten al descuento (compras a un precio inferior al nominal y recibes el nominal al vencimiento). Son el instrumento más líquido y conservador.
Bonos del Estado: plazos de 2 y 5 años. Pagan un cupón anual fijo y devuelven el nominal al vencimiento. Tienen más rentabilidad que las letras a cambio de más duración.
Obligaciones del Estado: plazos de 10, 15, 30 y 50 años. Las de largo plazo tienen mayor sensibilidad a los cambios de tipos de interés.
Cómo comprar deuda pública en España
La forma más económica es comprar directamente en tesoro.es sin comisiones de intermediario. Necesitas una cuenta en el Banco de España (gratuita y fácil de abrir online) o en cualquier entidad financiera autorizada.
También puedes comprar ETFs de deuda pública, que ofrecen mayor liquidez aunque con TER anual.
Fiscalidad de la deuda pública
Los intereses y ganancias tributan en la base del ahorro del IRPF (entre 19% y 28% según el importe). Hay retención del 19% en el cobro de cupones, que luego descontarás en tu declaración.
Tipos de inversores que compran deuda pública
Los principales compradores de deuda pública española son los inversores institucionales: fondos de pensiones, aseguradoras, bancos y fondos de inversión. Sin embargo, el inversor particular tiene acceso directo al mercado primario a través del Tesoro Público, en igualdad de condiciones con los grandes inversores institucionales.
En España, las subastas del Tesoro se celebran de forma regular y el calendario completo está publicado en tesoro.es. El inversor particular puede participar de forma gratuita a través de la cuenta directa en el Banco de España.
Riesgos de la deuda pública
Aunque la deuda pública se considera la inversión más segura dentro de la zona euro, no está exenta de riesgos. El riesgo de tipo de interés es el principal: si los tipos suben después de haber comprado un bono a tipo fijo, el valor de mercado de tu bono cae. Si lo mantienes hasta vencimiento, recuperas el nominal; si necesitas venderlo antes, puedes tener una pérdida.
El riesgo de crédito, aunque bajo para España, también existe. Las agencias de calificación (Moody's, S&P, Fitch) evalúan regularmente la solvencia de cada país y su calificación afecta al coste de financiación.
La deuda pública como parte de una cartera diversificada
Los bonos del Estado no están pensados para maximizar la rentabilidad sino para estabilizar la cartera y preservar capital. En una cartera equilibrada, la parte de renta fija amortiguará las caídas de la renta variable, reduciendo la volatilidad global sin eliminar el potencial de crecimiento a largo plazo.
La proporción adecuada de renta fija en una cartera depende fundamentalmente de la edad y el horizonte temporal del inversor. La regla clásica, aunque simplista, es que el porcentaje de renta fija debería equivaler aproximadamente a la edad del inversor.